¿Qué son los ODS?

Los ODS hace referencia a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, también conocidos como Objetivos Globales, fueron adoptados por las Naciones Unidas el 25 de septiembre de 2015 como un gesto universal a la acción para erradicar la pobreza, proteger el planeta y garantizar que llegado el 2030 todas las personas disfruten de paz y prosperidad.

¿Cuáles son los ODS?

Son 17 los ODS que propusieron los estados miembros de la ONU, en conjunto con ONGs y ciudadanos de todo el mundo.
  1. Fin de la pobreza. Más de 700 millones de personas siguen viviendo en condiciones de pobreza extrema y luchan para satisfacer sus necesidades más básicas, como la salud, la educación y el acceso al agua y el saneamiento, por mencionar algunas. La mayoría de las personas que viven por debajo del umbral de la pobreza viven en dos regiones: Asia meridional y África subsahariana. Este objetivo se puede logra, para ello según el economista Jeffrey Sachs se necesitaría una suma de 175.000 millones de dólares, que representa menos del 1% de los ingresos conjuntos de los países más ricos del mundo.
  2. Hambre cero. Una de cada nueve personas en el mundo está subalimentada en la actualidad; esto es, alrededor de 815 millones de personas en el mundo. La mayoría de las personas que sufren de hambre viven en los países en desarrollo, Asia y África subsahariana. Las malas prácticas de recolección y el desperdicio de alimentos han contribuido a la escasez de alimentos. Las guerras también han afectado negativamente a la disponibilidad de alimentos y han provocado la destrucción del medio ambiente, que es fundamental para cultivar alimentos. Todos podemos colaborar con este objetivo haciendo cambios en la vida cotidiana: apoyando a los agricultores o a los mercados locales y tomando decisiones sostenibles sobre la alimentación, apoyando la buena nutrición para todos y luchando contra el desperdicio de alimentos.
  3. Salud y Bienestar. Garantizar una vida sana e impulsar el bienestar en todas las edades es esencial para la construcción de sociedades prósperas. Más de seis millones de niños mueren cada año hoy en día antes de cumplir los 5 añosy solo la mitad de todas las mujeres de las regiones en desarrollo tienen acceso a la asistencia sanitaria que necesitan. El sida es ahora la principal causa de muerte entre los adolescentes (de 10 a 19 años) en África y la segunda causa más común de muerte entre los adolescentes en todo el mundo. Si se destinaran 1.000 millones de dólares a la ampliación de la cobertura para vacunas contra la gripe, la neumonía y otras enfermedades prevenibles, se podrían salvar 1 millón de niños cada año. Todos podemos concienciar a nuestra comunidad sobre la importancia de la buena salud y de un estilo de vida saludable dando a conocer el derecho de todas las personas a acceder a unos servicios de salud de calidad.
  4. Educación y Calidad. 57 millones de niños en edad de escolarización primaria no asisten a la escuela. Más de la mitad de esos niños viven en el África Subsahariana. Las mujeres y niñas son los grupos con más dificultades para acceder a la educación. La educación es la clave para poder alcanzar otros muchos Objetivos de Desarrollo Sostenible. Cuando las personas tienen acceso a una educación de calidad, pueden escapar del ciclo de la pobreza. Nosotros como ciudadanos podemos pedir a nuestros gobiernos que asuman el compromiso de proporcionar enseñanza primaria gratuita para todos, especialmente para grupos marginados y vulnerables. También podemos alentar al sector privado para que invierta en recursos de desarrollo de centros educativos y a las organizaciones no gubernamentales a que trabajen con los jóvenes y otros grupos para promover la importancia de la educación en las comunidades locales.
  5. Igualdad de Género. Una de cada cinco niñas y mujeres, incluido el 19% de las mujeres y las niñas de 15 a 49 años, han sufrido violencia física y/o sexual por parte de una pareja íntima, durante los últimos 12 meses. Además, en 49 países no existen leyes que protejan específicamente a las mujeres contra tal violencia. Sin importar el lugar donde vivamos, la igualdad de género es un derecho humano esencial. Fomentar la igualdad de género es fundamental en todos los ámbitos de una sociedad sana: desde la reducción de la pobreza hasta la promoción de la salud, la educación, la protección y el bienestar de las niñas y los niños. Tanto hombres como mujeres podemos aportar fondos para las campañas educativas que intentan frenar prácticas culturales como la mutilación genital femenina y cambiar las leyes que limitan los derechos de las mujeres y las niñas y que evitan desarrollar todo su potencial.
  6. Agua Limpia y Saneamiento. 3 de cada 10 personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros y 6 de cada 10 carecen de acceso a instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura. Son las niñas y mujeres las encargadas de recolectar agua en el 80% de los hogares sin acceso a agua corriente. Las enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento siguen situándose entre las principales causas de fallecimiento de niños menores de 5 años. Un estudio realizado por el Grupo Banco Mundial, UNICEF y la OMS calcula que la ampliación de los servicios básicos de agua y saneamiento a las poblaciones desatendidas costaría el 0,10% de la producción total de los 140 países incluidos en el estudio. Mientras tanto la población puede trabajar para exigir que los gobiernos inviertan en investigación y desarrollo de los recursos hídricos y promuevan la inclusión de las mujeres, los jóvenes y las comunidades indígenas en la gobernanza de los recursos hídricos.
  7. Energía Asequible y no contaminante. El 13% de la población mundial aún no tiene acceso a servicios modernos de electricidad, siendo la energía el factor que contribuye principalmente al cambio climático y representa alrededor del 60% de todas las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Un sistema energético bien establecido ayuda a todos los sectores: desde las empresas, la medicina y la educación a la agricultura, las infraestructuras, las comunicaciones y la alta tecnología. Se debería triplicar la inversión anual en infraestructuras de energía sostenible y pasar de los 400.000 millones de dólares actuales a 1,25 billones de dólares en 2030. Para apoyar este cambio los países pueden invertir en recursos energéticos renovables, dando prioridad a las prácticas de alto rendimiento energético.
  8. Trabajo decente y crecimiento económico. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la cifra de desempleados ascendía en 2015 a más de 204 millones. Pese a su creciente presencia en la vida pública, las mujeres se siguen haciendo cargo 2,6 veces más del cuidado de personas no remunerado y del trabajo doméstico que los hombres. Además de crear empleos, también tenemos que mejorar las condiciones de unos 780 millones de mujeres y hombres que trabajan, pero no ganan lo suficiente para que ellos y sus familias puedan salir de la pobreza. Además, las mujeres y las niñas deben tener igual acceso y las mismas oportunidades que los hombres y los niños en el empleo.
  9. Industria, innovación e infraestructura. Entre 1.000 y 1.150 millones de personas no tienen acceso a servicios de telefonía fiables. En todo el mundo, 2.500 millones de personas carecen de acceso a servicios básicos de saneamiento y casi 800 millones de personas no disponen de acceso al agua. En los países en desarrollo, apenas el 30% de la producción agrícola se somete a procesamiento industrial. Para ayudar a cumplir este objetivo establecer normas y reglamentos que garanticen la gestión sostenible de los proyectos e iniciativas empresariales y colaborar con organizaciones no gubernamentales en la promoción del crecimiento sostenible en países en desarrollo.
  10. Reducción de las desigualdades. Las mujeres de las zonas rurales tienen el triple de probabilidades de morir en el parto que las mujeres de los centros urbanos, alrededor de 69 millones de niños menores de 5 años morirán por causas en su mayoría prevenibles y además aún sigue existiendo desigualdad en los ingresos especialmente en países en desarrollo. Para frenar este aumento de las disparidades, es necesario adoptar políticas sólidas que empoderen a las personas de bajos ingresos y promuevan la inclusión económica de todos y todas, independientemente de su género, raza o etnia. Los gobiernos y otras partes interesadas pueden también promover la migración segura, regular y responsable.
  11. Ciudades y comunidades sostenibles. Las ciudades del mundo ocupan solo el 3% de la tierra, pero simbolizan entre el 60% y el 80% del consumo de energía y el 75% de las emisiones de carbono. La mitad de la población mundial vive actualmente en ciudades y esta cifra seguirá creciendo. Dado que para la mayoría de personas el futuro será urbano, las soluciones a algunos de los principales problemas a que se enfrentan los seres humanos —la pobreza, el cambio climático, la asistencia sanitaria y la educación deben encontrarse en la vida de la ciudad. Los ciudadanos podemos ayudar participando activamente en la gestión de nuestras ciudades, tomando nota de lo que funciona y de lo que no funciona en la comunidad.
  12. Producción y consumo responsable. Si la población mundial alcanzara los 9.600 millones de personas en 2050, sería necesario el equivalente a casi tres planetas para mantener el estilo de vida actual. La agricultura es el principal consumidor de agua en el mundo y el riego representa hoy casi el 70% de toda el agua dulce disponible para el consumo humano. Para alcanzar este objetivo la gestión eficiente de los recursos naturales compartidos y la forma en que se eliminan los desechos tóxicos y los contaminantes son fundamentales. También es esencial reclamar a las industrias, los negocios y los consumidores que reciclen y reduzcan desechos, como asimismo apoyar a los países en desarrollo a avanzar hacia patrones sostenibles de consumo para 2030.
  13. Acción por el clima. Las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando y hoy son un 50% superior al nivel de 1990, alcanzando niveles récord en 2019. Además, el calentamiento global está provocando cambios permanentes en el sistema climático, cuyas consecuencias pueden ser irreversibles si no se toman medidas urgentes ahora. Los fenómenos meteorológicos extremos y el aumento del nivel del mar están perjudicando a las personas y sus bienes en los países desarrollados y en los países en Desarrollo. Para ayudar con este objetivo las empresas deben comprometerse a eliminar las emisiones de carbono de sus operaciones y cadenas de suministro.
  14. Vida Submarina. Los medios de vida de más de 3.000 millones de personas dependen de la biodiversidad marina y costera. A pesar de ello, el 30% de las poblaciones de peces del mundo está sobreexplotado, obteniendo un nivel muy por debajo del necesario para producir un rendimiento sostenible. Los océanos absorben alrededor del 30% del dióxido de carbono producido por los humanos, mitigando los impactos del calentamiento global. La sostenibilidad solo puede lograrse con una mayor cooperación internacional para proteger los hábitats vulnerables, para ello es preciso establecer sistemas de zonas protegidas por los gobiernos que sean integrales, eficaces y de gestión equitativa.
  15. Vida de ecosistemas terrestres. Alrededor de 1.600 millones de personas dependen de los boques para su subsistencia. Cada año se pierden 13 millones de hectáreas de bosques, mientras que la degradación persistente de las tierras secas ha llevado a la desertificación de 3.600 millones de hectáreas, perjudicando desproporcionadamente a las comunidades pobres. Se deben tomar medidas urgentes para reducir la pérdida de hábitats naturales y biodiversidad que forman parte de nuestro patrimonio y apoyar la seguridad alimentaria y del agua a nivel mundial, la mitigación y adaptación al cambio climático, y la paz y la seguridad. Para ayudar con este objetivo podemos colaborar con pequeños gestos como reciclar, comer alimentos producidos a nivel local y de manera sostenible o consumir solo lo que necesitamos.
  16. Paz, justicia e instituciones sólidas. La corrupción, el soborno, el robo y la evasión impositiva cuestan alrededor de 1,26 billones de dólares para los países en desarrollo por año; esta cantidad de dinero podría usarse para ayudar a aquellos que viven con menos de 1.25 dólares al día por encima de 1.25 dólares durante al menos seis años. Aproximadamente 28.5 millones de niños en edad escolar primaria que no acuden a la escuela viven en áreas afectadas por conflictos. Para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible son necesarias sociedades pacíficas, justas e inclusivas.
  17. Alianzas para lograr los objetivos. El 79% de las importaciones de países en vías de desarrollo entra a los países desarrollados sin pagar impuestos. Más de cuatro mil millones de personas no usan Internet, y el 90% de ellos son del mundo en desarrollo. Para asegurar que las funciones de movilización y vigilancia de los recursos necesarios se realizan eficazmente todos los países deberán elaborar regularmente exámenes de los progresos realizados, que contarán con la participación de la sociedad civil, las empresas y representantes de los distintos grupos de interés.
Objetivos de Desarrollo Sostenible
El Consejo Nacional tiene la responsabilidad de implementar la agenda 2030, principalmente sirviendo de “instancia de coordinación con las entidades pertinentes, ya sean gubernamentales, organizaciones no gubernamentales, sector privado y/o sociedad civil, en aquellos aspectos técnicos que expresen relación con la posición nacional respecto de la Agenda y los ODS”. Además, tiene la facultad de crear Comisiones y Grupos Técnicos para el estudio de los avances y cumplimientos de los ODS.
Todos podemos aportar nuestro granito de arena con pequeñas acciones como ahorrar electricidad desconectando los electrodomésticos cuando no estén siendo usados, investigando un poco antes de comprar para hacerlo en empresas que apliquen prácticas sostenibles y no dañen al medioambiente o denunciando las desigualdades o violencia que pueda haber en nuestro entorno.

¿Cómo trabaja Ebone para cumplir los ODS?

Ebone se centra en el aspecto de “transformar la sociedad a través del deporte, la salud y el ocio” y como acción incorpora los ODS en su plan Estratégico EBONE 2023. Los objetivos con los planea colaborar son 12: Salud y Bienestar; Educación de Calidad; Igualdad de Género; Energía asequible y no contaminante; Trabajo y crecimiento económico; Industria, innovación e infraestructura; Reducción de las desigualdades; Ciudades y comunidades sostenibles; Producción y consumo responsables; Acción por el clima; Paz, Justicia, e instituciones sólidas y Alianzas para lograr los objetivos.
¡Cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible es tarea de todos!
Portada mujeres en el deporte

Evolución de la mujer en el deporte

Aprovechando que desde Ebone estamos dedicando el mes de marzo a la concienciación sobre la igualdad de género y que ayer, día 8 de marzo, fue el día internacional de la mujer queremos hablar sobre el papel que ha tenido la mujer en el deporte a lo largo de los siglos.

Barreras en el deporte

Bien es sabido que la historia del deporte femenino es una historia de lucha. A pesar de las trabas y prejuicios que la sociedad ha impuesto a lo largo del tiempo, las mujeres han ido abriéndose paso y han luchado por tener un hueco en el deporte. Gracias a esta lucha, actualmente se considera normal en la mayoría de países que en las competiciones profesionales tengan cabida las mujeres.
Algunas de las barreras que separaban a la mujer del deporte han sido la adscripción social de las actividades físicas a lo masculino, la cultura y los estereotipos sociales de género o los tópicos sexistas en relación con esta práctica.

La historia feminista del deporte

Si nos remontamos a los Juegos Olímpicos de la Antigua Grecia (hace más de 2000 años) solo encontraremos hombres en la lista de participantes. Únicamente las mujeres solteras tenían el “privilegio” de asistir al evento como espectadoras, mientras que las mujeres casadas tenían la entrada prohibida.
En respuesta a esta situación parte de la población femenina decidió crear su propia competición, llamada los Juegos Hereos. Estos se celebraban cada 4 años al finalizar el de los hombres, hasta la llegada de la época romana, cuando fueron prohibidos por ser considerados celebraciones paganas.
Si seguimos avanzando en la línea del tiempo, llegamos a la Edad Media, donde solo la población masculina seguía participando de forma oficial en competiciones deportivas, ya que no estaba bien visto que las mujeres se distrajeran con tareas físicas. En algunos casos, solamente las mujeres de clase alta practicaban la caza o la hípica.
Ya en la época contemporánea, a lo largo del siglo XIX, se empezaron a organizar las primeras Olimpiadas modernas y siguiendo el comportamiento de siglos anteriores, la mujer continuaba sin participar en estos eventos. Ellas eran rechazadas porque el Comité Olímpico Internacional (COI) consideraba que las competiciones deportivas no eran adecuadas para el público femenino.
Tal y como hicieron las griegas en su época, un grupo de mujeres deportistas organizaron unos Juegos Mundiales Femeninos en 1922 y 1926. Fue tal el éxito que tuvieron que el COI se vio obligado a rectificar y abrir los juegos Olímpicos a atletas femeninas. Este hecho ha contribuido a popularizar poco a poco el deporte femenino.
mujeres en atletismo

Las mujeres que marcaron el deporte femenino

Algunas de las protagonistas que dejaron huella en la evolución del papel de la mujer en el deporte fueron Katherine Switzer, Nadia Comaneci o Larisa Latynina.
Katherine cambió la historia al burlar la prohibición que impedía a las mujeres competir en un maratón (Maratón de Boston, 1967); Nadia fue la primera gimnasta que obtenía un diez en una competición en la historia olímpica (Juegos Olímpicos de Montreal, 1976) y Larisa, también conocida como la Diosa de la Gimnasia Olímpica, fue la atleta con más medallas en la historia de los Juegos hasta Londres 2012.

Comparación Mujeres Vs. Hombres en el deporte

Según datos estadísticos, actualmente, un 37% de las mujeres practican deporte frente a un 46,2% de los hombres. Además, el número de licencias deportivas femeninas representa solamente un 23%, la presencia de mujeres en los cargos directivos de las entidades deportivas equivale a un 4%, y a pesar de que el número de deportistas en los Juegos Olímpicos ya es aproximadamente del 50%, en los Juegos de Rio las entrenadoras representaban tan solo un 13% en la delegación española.
El deporte femenino aún está a mucha distancia del deporte masculino en relevancia, salarios o número de personas que lo practican. Hay que realizar un gran esfuerzo para conseguir la igualdad entre géneros también en este ámbito.