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¿Qué son las ciudades saludables?

healthy cities

Las ciudades están hechas por y para personas y la salud de éstas reside, en gran parte, de cómo esté estructurada y edificada la ciudad en la que residimos y si tiene los elementos necesarios para que sea denominada una ciudad saludable o healthy city.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la salud es un estado de completo bienestar físico , mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Para conseguir este estado saludable, se deben crear políticas saludables y desarrollar entornos que faciliten el acceso a una salud generalizada y global a través del deporte o el fomento de hábitos alimenticios. Bien es cierto, que uno de los condicionantes de una healthy city pasa, en primer lugar, por uno mismo, en segundo lugar se deben crear unas condiciones educativas, laborales y ambientales que faciliten el acceso a la salud y el tercer lugar influyen los modos en los que vivimos, influenciados por la historia, la cultura, la política, entre otros factores.

Hacia la creación de una healthy city (ciudad saludable)

El binomio salud-ciudad ha estado muy presente en los últimos años en España con el fin de mejorar la salud de sus habitantes. A principios del siglo XX, las políticas de salud eran a nivel local hasta que el auge de los ayuntamientos en los 70 inauguró un despegue más generalizado dando una amplia cobertura sanitaria. Fue en 1986 cuando la OMS creó el proyecto “Ciudades Saludables” (Healthy Cities) con el objetivo de ofrecer mejoras condiciones de salud a la población. Para ello, el entorno en el que vivimos debe facilitarnos el acceso a la salud en todos los aspectos.

Desarrollo de la actividad física en Healthy Cities

El desarrollo de una actividad deportiva es fundamental para tener una buena calidad de vida y combatir malas prácticas como el sedentarismo a través el ejercicio diario o haciendo menos uso de los medios de transporte.

Una buena forma de aprovechar el entorno urbano es a través de los parques habilitados en las ciudades con gimnasios gratuitos al aire libre para adultos y mayores de 55 años. Los diferentes ejercicios que se realizan en estos parques combinan tanto actividad física como lúdica y rítmica favoreciendo el acceso al deporte a toda la población independientemente de la edad y el estado de salud.

 

Además de una arquitectura urbana que facilite el acceso al deporte, las ciudades deben favorecer el transporte a pie o en bicicleta para evitar los malos hábitos de los que hablábamos antes. En este sentido, la OMS recomienda, al menos, realizar 30 minutos de actividad física moderada diaria con el fin de evitar un mayor riesgo de mortalidad. Basta con ir caminando al trabajo o en bicicleta siempre que las condiciones lo permitan o aparcar más lejos y andar hacia el trabajo o centro de estudios para acostumbrar al cuerpo a ese hábito diario. Por supuesto, será más aconsejable usar las escaleras que los ascensores.

Promover el acceso al deporte que garantice hábitos saludables no es cuestión individual sino de toda la sociedad y para ello es indispensable que el mobiliario urbano esté perfectamente diseñado con el fin de evitar una vida sedentaria.